· Auryn Space
El terapeuta invisible de tu ceremonia no es una persona: es la música
Un estudio de Imperial College con personas con depresión encontró que quienes disfrutaron la música durante la sesión, y se dejaron llevar por ella, fueron los que más mejoraron. Qué tan fuerte fue el efecto no marcó esa diferencia. Te contamos qué más se sabe, por qué casi nunca se usan canciones con letra y qué preguntar antes de una ceremonia.

Cierra los ojos un momento y piensa en la canción que más te ha hecho llorar. Ahora imagina escucharla con todo el cuerpo, sin defensas, con la sensibilidad multiplicada.
Eso es más o menos lo que pasa con la música durante una experiencia con psilocibina. Por eso, en una sesión bien cuidada, la música nunca se escoge al azar. Un grupo de investigadores de Imperial College London le puso un nombre que se quedó: "el terapeuta oculto".
Primero, un concepto: set y setting
En el mundo psicodélico se habla mucho de set and setting. El set es lo que tú traes: tu estado de ánimo, tus miedos, tu intención, lo que esperas que pase. El setting es el lugar: el espacio, la luz, las personas que te acompañan y, sobre todo, lo que suena.
La idea no es nueva. Timothy Leary ya daba en 1964 recomendaciones concretas sobre música, luz y duración de la sesión. Y el historiador Ido Hartogsohn, que estudió la historia de este concepto, muestra que el cambio de mirada fue enorme: de pensar en estas sustancias como algo que "enloquece" a verlas como herramientas de sanación. Ese cambio llegó justo cuando se empezó a cuidar el entorno: alguien empático al lado, un espacio cómodo y la música adecuada (Hartogsohn, 2017).
La psilocibina abre la puerta. Lo que encuentras al cruzarla depende mucho de todo lo demás. Y de todo lo demás, la música es lo único que te acompaña de principio a fin, minuto a minuto.
Lo que han encontrado los estudios
Desde hace unos diez años varios equipos se han dedicado a medir qué pasa con la música en estos estados. Lo más interesante, en orden:
- La emoción se amplifica. En un estudio con placebo, Imperial College vio que el LSD intensificaba la respuesta emocional a la música instrumental, sobre todo el asombro, la ternura y la sensación de trascendencia (Kaelen y col., 2015). Con psilocibina, la Universidad de Copenhague midió un aumento cercano al 60% en la respuesta emocional a la música. Ojo: fueron 20 personas sanas y es un resultado todavía preliminar (Neuroscience News, 2022).
- La música despierta imágenes y recuerdos. Con resonancia magnética, el mismo equipo de Imperial encontró que música y LSD juntos aumentaban la comunicación entre una zona ligada a la memoria (el parahipocampo) y la corteza visual. Las personas veían imágenes más vívidas, incluidos recuerdos de su propia vida (Kaelen y col., 2016).
- La experiencia con la música anticipa la mejoría. Este es el estudio que le dio nombre al "terapeuta oculto", y lo contamos con más calma abajo.
El estudio del "terapeuta oculto"
En 2018, Imperial College estudió a 19 pacientes con depresión resistente (la que no mejora con los tratamientos habituales) que recibieron psilocibina. Les preguntaron por su experiencia con la música en tres puntos: si les gustó, si sintieron que iba con lo que estaban viviendo por dentro y si se dejaron llevar por lo que les evocaba.
Esas tres respuestas anticiparon cuánto bajaba la depresión una semana después. La intensidad general del efecto, en cambio, no lo anticipó (Kaelen y col., 2018).
Dicho de otra forma: importó menos qué tan fuerte fue el viaje y más cómo se vivió la música durante el viaje.
El mismo estudio dejó otros números que vale la pena mirar. El 79% de los pacientes sintió la música como una guía, y el 53% la sintió como algo que los calmaba. Pero un 32% tuvo momentos en los que la música no encajaba con lo que estaba viviendo o los desorientaba (Psychedelic Review). Escoger mal la música también tiene consecuencias.
Eso sí: son estudios con pocas personas, y casi ninguno compara una sesión con música contra una sin música. Aun así, todos apuntan hacia el mismo lado.
Cómo se arma la música de una sesión
Una buena selección musical sigue la forma de la experiencia, que tiene un comienzo, una subida, un punto más intenso y un regreso. A comienzos de los años 70, la musicoterapeuta Helen Bonny y el psiquiatra Walter Pahnke propusieron dividir la sesión en fases, y esa idea sigue siendo la base de casi todos los estudios actuales. Bonny desarrolló después un método de musicoterapia que hoy es referencia en el mundo: Imágenes Guiadas y Música.
En Imperial College lo organizaron así (Beckley Foundation; MAPS):
- Antes de que empiece el efecto: música tranquila, que ayude a soltar los nervios.
- La subida: todavía calmada, que dé seguridad mientras todo empieza a cambiar.
- El momento más intenso: música más amplia y emotiva, casi de película. Es donde los participantes valoraron más lo "sentimental".
- La bajada: el volumen emocional empieza a descender.
- El regreso: otra vez música suave, que ayude a volver al cuerpo y al lugar.
El psicólogo Bill Richards, que diseña música para estas sesiones desde 1963, dice que la elección más importante está en el comienzo, la subida y el pico. Cuando la sensación de "yo" empieza a disolverse, una música con estructura, que no usa palabras, puede ser un apoyo decisivo (Sacred Knowledge).
¿Por qué casi nunca hay canciones con letra?
Es la regla en la que más coinciden los investigadores: durante la parte intensa se evita la música con palabras en un idioma que la persona entienda. No tiene que ver con gustos. Hay tres razones.
Las palabras te llevan a una historia que no es la tuya. Bajo el efecto, una canción se siente con muchísima fuerza. Si la letra habla de una ruptura, de una fiesta o de una ciudad, te mete en ese relato justo cuando lo valioso es que aparezca el tuyo. Mendel Kaelen, el investigador detrás del "terapeuta oculto", fundó después Wavepaths, una empresa que diseña música para estas terapias, y desde allí advierten que las letras tienden a dirigir la experiencia de maneras que no siempre ayudan (Psychedelic Support).
Ponerse a descifrar la letra puede ser una forma de escaparse. Richards lo explica así: tratar de entender lo que dice la canción puede volverse una manera de no mirar lo que está saliendo por dentro (Mind Medicine Australia).
El lenguaje podría frenar las experiencias más profundas. Según Wavepaths, escuchar palabras durante el viaje podría hacer menos probables las experiencias de tipo místico, que son de las que más se relacionan con beneficios duraderos. Lo dicen como hipótesis, no como algo comprobado.
Eso no significa que la voz humana esté prohibida. Al contrario, puede ser de lo más poderoso: el canto sin palabras, los coros en latín, los cantos sagrados en idiomas que no conoces. El programa musical que diseñaron en Copenhague para sus estudios con psilocibina tiene esa regla escrita: si una pieza tiene voz, que no sea en un idioma familiar para quien escucha (Messell y col., 2022).
Al final, en el regreso, la cosa cambia. Ahí una canción conocida, con una letra cálida, puede ayudarte a volver al mundo y a tu propia historia.
¿Clásica, cuencos o ambient?
La respuesta honesta es que no hay un género que sea el mejor para todo el mundo.
La lista de Johns Hopkins es la más famosa. Dura 7 horas y 40 minutos, la diseñó Bill Richards y la han adaptado otros equipos como NYU y el Instituto Usona. Es casi toda música clásica occidental (Johns Hopkins Medicine). Richards cuenta que en los años 60 descubrieron que personas que nunca habían escuchado música clásica terminaban conmovidas hasta las lágrimas con Brahms.
Imperial College, en cambio, usa más música contemporánea y ambient, con texturas envolventes y menos asociaciones culturales.
Y en 2021 el propio equipo de Hopkins puso a prueba su tradición. En un estudio con psilocibina para dejar de fumar, compararon la lista clásica con una de armónicos: cuencos, gongs, didgeridoo, canto difónico. Seis de diez participantes prefirieron los armónicos para su última sesión, y en esas sesiones las experiencias místicas tendieron a ser más intensas (Strickland, Garcia-Romeu y Johnson, 2021). Con solo diez personas no se puede sacar una conclusión firme, pero los mismos autores escribieron que esto pone en duda que la música clásica tenga una ventaja especial.
La cultura también pesa. En un estudio de caso, una terapeuta indígena que probó el programa de Copenhague sintió que esa música no era para ella. Los autores sugirieron tener varias opciones, incluida música más cercana a las prácticas chamánicas tradicionales (Frontiers in Psychology, 2023). Para nosotras, en Colombia, eso es una invitación clara a mirar nuestros propios sonidos e instrumentos.
Lo que vale la pena preguntar antes de una ceremonia
Si vas a vivir una experiencia acompañada, la música es una buena pista de qué tan cuidado está el proceso. Estas son preguntas razonables:
- ¿Quién elige o hace la música, y con qué criterio? Lo ideal es que alguien haya pensado en las fases de la experiencia y no que sea una lista armada al azar.
- ¿La música cubre toda la experiencia? El efecto de la psilocibina suele durar unas seis horas, y la música debería acompañarte todo ese tiempo (MAPS).
- ¿Me van a preguntar por mi relación con la música? Antes de la sesión, alguien debería saber qué música amas, cuál detestas y cuál te trae recuerdos difíciles. La investigación recomienda tener en cuenta la sensibilidad y el contexto cultural de cada persona (Frontiers in Psychology).
- ¿Qué pasa si algo no me está sirviendo? Si una pieza no encaja, se debería poder cambiar o acompañar. Recuerda que a un tercio de los pacientes de Imperial les pasó.
Y un detalle que te puede tranquilizar: es muy común que, en ese estado, te conmueva música que en tu vida diaria jamás pondrías. Richards compara la música con la red que hay debajo de un trapecista. Está ahí para sostenerte.
Qué hacemos nosotras con esto
En nuestras ceremonias la música es híbrida: una parte es una playlist y otra parte es en vivo.
Durante la mayor parte de la experiencia, quienes participan hacen un viaje sonoro con una playlist instrumental y de sonidos orgánicos, seleccionada con mucho cuidado por nuestra facilitadora Lina Cáceres. Luego, cuando la experiencia empieza a bajar, entra la música en vivo, ya con letra. Esas canciones ayudan a que cada persona vaya aterrizando y empiece a integrar lo que vivió.
Es lo mismo que recomienda la investigación que te contamos: sin palabras en la parte intensa, y con letra en el regreso.
Para nosotras, la música es parte del cuidado, igual que la preparación, la presencia de los cuidadores y la integración posterior.
Para cerrar
Cuando las palabras ya no alcanzan, la música sigue ahí. La ciencia todavía está aprendiendo cuál es la mejor música para estas experiencias. Lo que ya sabe con bastante claridad es que importa, y mucho.
Las fuentes
- Kaelen, M. y col. (2015). LSD enhances the emotional response to music. Psychopharmacology, 232, 3607–3614. Enlace
- Kaelen, M. y col. (2016). LSD modulates music-induced imagery via changes in parahippocampal connectivity. European Neuropsychopharmacology. Enlace
- Kaelen, M. y col. (2018). The hidden therapist: evidence for a central role of music in psychedelic therapy. Psychopharmacology, 235(2), 505–519. Enlace
- Strickland, J. C.; Garcia-Romeu, A.; Johnson, M. W. (2021). Set and setting: A randomized study of different musical genres in supporting psychedelic therapy. ACS Pharmacology & Translational Science, 4(2), 472–478. Enlace
- Messell, C. y col. (2022). Music programming for psilocybin-assisted therapy: Guided Imagery and Music-informed perspectives. Frontiers in Psychology. Enlace
- A case-study evaluation of the "Copenhagen Music Program" for psilocybin-assisted therapy (2023). Frontiers in Psychology. Enlace
- Hartogsohn, I. (2017). Constructing drug effects: A history of set and setting. Drug Science, Policy and Law. Enlace
- Hartogsohn, I. (2020). American Trip: Set, Setting, and the Psychedelic Experience in the Twentieth Century. MIT Press.
- Richards, W. A. (2016). Sacred Knowledge: Psychedelics and Religious Experiences. Columbia University Press. Extracto
- Leary, T.; Metzner, R.; Alpert, R. (1964). The Psychedelic Experience.
- Bonny, H. L. (2002). Music Consciousness: The Evolution of Guided Imagery and Music.
- Johns Hopkins Medicine. Inside the Johns Hopkins Psilocybin Playlist
- Richards, B. para Mind Medicine Australia. Music During Psychedelic Experiences
- Thomas, K. para MAPS. A Psychedelic Researcher's Approach to Creating a Psilocybin Session Playlist
- Beckley Foundation. New evidence for a central role of music in psychedelic therapy
- Neuroscience News (2022). Psilocybin affects perception of music, sobre el estudio de la Universidad de Copenhague.
Este texto es nuestra lectura de la investigación, contada en palabras sencillas. Es informativo y no reemplaza la orientación de un profesional de la salud. La psilocibina es una sustancia controlada en muchos países, incluida Colombia, y su uso tiene riesgos, especialmente si tú o alguien de tu familia ha tenido psicosis o trastorno bipolar. Una experiencia con psilocibina debería vivirse con acompañamiento formado, evaluación previa e integración después.