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Separa tu cupo

· Auryn Space

Hay personas para quienes esto no es buena idea. Hablemos de eso

Un grupo de psiquiatras de Johns Hopkins, Stanford y otras universidades acaba de publicar las cautelas que faltan antes de que la psilocibina llegue a la consulta de todos los días. Te contamos cuáles son, porque algunas te pueden tocar a ti.

En este medio casi todo el mundo te cuenta para quién sirve esto.

Nosotras queremos hacer lo contrario por una vez: contarte para quién no, y cuáles son las señales que deberían hacerte frenar.

La información viene de un documento publicado en noviembre de 2025 por un grupo de trabajo de la Red Nacional de Centros de Depresión de Estados Unidos: psiquiatras, psicólogos y neurocientíficos de Johns Hopkins, Stanford, Utah y Texas. Se sentaron a escribir qué falta resolver antes de que la psilocibina se use en la consulta de cualquier médico.

No es un documento en contra. Es un documento de gente que cree en esto y justamente por eso quiere que se haga bien.

Primero, para que no te asustes de más

Antes de la lista, el contexto. Porque si solo lees los riesgos, te vas a quedar con una imagen torcida.

El mismo documento cita una revisión de 214 estudios. El resultado: los psicodélicos clásicos se toleran bien en entornos clínicos. Los eventos adversos graves aparecieron en el 4% de participantes que ya tenían condiciones neuropsiquiátricas previas. Y algo importante: ningún caso de muerte por suicidio, de psicosis permanente ni de alteraciones visuales persistentes tras dosis altas.

Eso es el panorama general. Ahora sí, lo específico.

1. Si tienes trastorno bipolar

Esta es la más seria de todas, y la que más gente desconoce.

La psilocibina puede desencadenar un episodio maníaco o mixto en personas con trastorno bipolar. No es una hipótesis: hay casos documentados.

Hay estudios pequeños que sugieren que podría ser seguro en bipolar tipo II, pero son tentativos. Y en bipolar tipo I no se ha hecho ni un solo estudio. Cero.

Pero aquí está el detalle que de verdad importa, y por favor léelo con atención:

Es muy común que una persona con trastorno bipolar sea diagnosticada primero con depresión. Los episodios depresivos suelen aparecer antes y con más frecuencia que los maníacos.

¿Entiendes lo que eso significa? Que alguien puede llegar a una ceremonia creyendo sinceramente que tiene depresión, con un diagnóstico de depresión en la mano, y tener en realidad un bipolar que todavía no se ha manifestado.

Por eso preguntamos por antecedentes familiares. No es burocracia.

2. Si tomas litio

Breve y sin matices: litio y psicodélicos no van juntos.

Un análisis de testimonios encontró que la combinación aumenta el riesgo de convulsiones. Curiosamente, con lamotrigina —otro estabilizador del ánimo— no se encontró lo mismo.

3. Si tu expectativa está puesta en que esto te salve

Esta no sale en ninguna lista de contraindicaciones médicas, pero el documento la señala y nos parece de las más importantes.

Resulta que la decepción es un riesgo. Cuando alguien llega con una expectativa enorme y la experiencia no responde —porque fue suave, porque no pasó lo que esperaba, porque siguió sintiéndose igual— ese golpe puede empeorar las cosas.

Los autores mencionan un caso que da que pensar: en un estudio con pacientes con cáncer avanzado, una persona que recibió placebo (es decir, ni siquiera tomó psilocibina) murió por suicidio después.

No fue la medicina. Fue el derrumbe de la esperanza.

Por eso, cuando alguien nos escribe diciendo "esto es mi última opción", encendemos todas las alarmas. Esa frase no es un buen punto de partida. Es una señal de que primero hay que trabajar otra cosa.

Y si estás en ese lugar ahora mismo, en crisis, esto no es lo que necesitas hoy. Lo que necesitas hoy es atención en salud mental, de urgencia.

En Colombia, la Línea 106 es la línea nacional de atención en crisis de salud mental. Márcala. Y si quieres, escríbenos también: te ayudamos a buscar acompañamiento, aunque no sea con nosotras.

4. Si esperas que la dosis esté resuelta

Un dato que sorprende: todavía no se sabe cuál es la dosis óptima.

La cifra que se usa en los ensayos clínicos es de 25 mg, y funciona. Pero los autores reconocen que no está claro si es la mejor, ni si distintas situaciones necesitarían dosis distintas.

Este campo es más joven de lo que parece en Instagram.

5. Si vas a microdosificar por tiempo indefinido

Te lo decimos aunque trabajemos con microdosis.

Existe una preocupación teórica —y subrayamos teórica— sobre el efecto de la psilocibina en las válvulas del corazón cuando se usa de forma repetida y crónica. Viene de que otros medicamentos que actúan sobre un receptor parecido sí causaron ese problema y fueron retirados del mercado.

Con psilocibina no hay ningún dato. Puede que no aplique en absoluto. Pero hasta que se estudie, nuestra postura es sencilla: las microdosis se hacen por ciclos con pausas, no de forma indefinida, y siempre acompañadas.

6. Sobre los antidepresivos: la cosa está en discusión

Si leíste nuestro artículo sobre antidepresivos y psilocibina, tenemos que añadir un matiz.

Aquel estudio encontraba que los ISRS apagan bastante la experiencia. Este documento dice que la evidencia está dividida: hay trabajos recientes donde personas con tratamiento continuado de ISRS sí respondieron bien, con una reducción del 42% en la severidad de su depresión.

¿Entonces quién tiene razón? Todavía no se sabe. Es un campo en movimiento y preferimos decírtelo así, en vez de escoger el estudio que más nos convenga.

Lo que sí es claro en los dos: si hay que dejar o bajar una medicación, eso lo dirige tu médico, en un entorno supervisado. Hacerlo mal puede empeorar seriamente una depresión.

7. Las alteraciones visuales persistentes

Habrás escuchado hablar de esto: ver colores más intensos, estelas, imágenes que se quedan un rato después de cerrar los ojos.

Los números ayudan a ponerlo en su sitio. En un seguimiento a 654 personas que iban a tomar psicodélicos, el 30% notó algún cambio perceptivo a las cuatro semanas. Pero solo al 1% le resultó molesto — y es justamente ese malestar lo que hace falta para hablar de un trastorno.

O sea: es frecuente notar algo, y es muy raro que incomode.

Lo que todo esto tiene en común

Si te fijas, casi todas estas cautelas apuntan al mismo sitio: lo que pasa antes.

El documento lo dice de forma muy directa. En los estudios, a los participantes se les filtra con lupa. En la vida real, las historias de las personas vienen incompletas, confusas, con diagnósticos a medias. Y ahí es donde decidir se vuelve difícil.

Por eso la entrevista previa no es un trámite para apartar tu cupo. Es el momento donde de verdad se decide si esto es para ti, y es la parte que más nos tomamos en serio.

A veces la respuesta es que no. Y decirlo también es parte del trabajo.

La pregunta que te dejamos

No es "¿me va a funcionar?".

Es esta: ¿qué estás esperando que pase?

Si tu respuesta tiene la forma de "que esto me arregle de una vez por todas", vale la pena que lo hablemos antes de agendar nada. No para decirte que no. Para llegar con una expectativa que no te vaya a hacer daño.

La fuente

Hosein, M. M.; Reid, M. J.; Walser, S.; Charney, S.; Fonzo, G. A.; Lewis, B. R.; Yaden, D. B.; Suppes, T.; Cordner, Z. A.; Barrett, F. S. Considerations and cautions for the integration of psilocybin into routine clinical care: a consensus statement from the US National Network of Depression Centers' Task Group on Psychedelics and Related Compounds. eClinicalMedicine (The Lancet), 2025, vol. 89, 103517. doi.org/10.1016/j.eclinm.2025.103517

De acceso abierto. Este texto es nuestra lectura, en palabras sencillas, y no reemplaza la valoración de un profesional de la salud.

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